El retrato
de esta mujer es la composición del juego, que Leonardo crea entre la señora y
el armiño.
En el rostro de la dama se observa
una tranquila, pacífica y serena mirada. Su sonrisa es sutil, pequeña y tímida.
Se nota, a través de su piel pálida y joven,
que la mujer no tiene muchos años de edad. Su peinado inusual resalta sus
rasgos.
Se destaca que su cuerpo es grande al
igual que sus manos. En sus brazos sostiene al armiño, un animal feroz y
salvaje.
Su vestimenta es formal, gracias al
acontecimiento de la pintura de da Vinci.
En la pintura se puede contemplar una pirámide formada por la dama retratada.
Grupo: Sofía Masía Lezcano, Valentina Jiménez, Martín Galicchio,
Lautaro De Yuliis, Matías Kopech y Abril Soboleosky.
DRAMATIZACIÓN:




